Si no tienes un modelo No-Frost de autodescongelación, el hielo y la escarcha pueden convertirse en tu peor enemigo. Con el tiempo, este exceso de hielo obliga al motor a trabajar el doble, consumiendo mucha más energía y acortando la vida útil del aparato.
El consejo del experto: Descongela tu nevera al menos tres veces al año, idealmente con los cambios de estación.

¿Cómo proceder paso a paso?
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Vacía el refrigerador: Retira todos los alimentos. Aprovecha para desechar lo caducado y guarda el resto en bolsas térmicas o una nevera portátil para no romper la cadena de frío.
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Desconecta y protege: Apaga el equipo y desenchufa el cable de alimentación. Coloca toallas o bayetas en la base y alrededor para absorber el agua del deshielo.
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Paciencia con el deshielo: Deja las puertas abiertas. El hielo tardará aproximadamente una hora en derretirse.
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Tip rápido: Si quieres acelerar el proceso, coloca un recipiente con agua caliente (no hirviendo) dentro, pero nunca uses calor directo.
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Limpieza profunda: Una vez derretido el hielo, retira el exceso de agua con una esponja. Si quedan trozos rebeldes, usa una espátula de plástico o madera; nunca nada metálico.
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Cajones y baldas: Retira los accesorios. Espera a que alcancen la temperatura ambiente antes de lavarlos (así evitas que el plástico se agriete) con jabón neutro o en el lavavajillas a baja temperatura.
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Desinfección natural: Limpia las paredes interiores con una mezcla de agua y bicarbonato de sodio (o vinagre blanco). Enjuaga y, muy importante, seca todo meticulosamente antes de volver a montar.
Lo que NUNCA debes hacer
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No uses químicos: Evita aerosoles de limpieza agresivos que no sean específicos para frío; pueden dañar el plástico y contaminar tus alimentos.
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Prohibido objetos punzantes: Ni cuchillos ni tijeras. Un pequeño pinchazo en el circuito interno inutilizará la nevera para siempre.
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Cuidado con el calor: No uses secadores de pelo ni decapadores térmicos. El aire caliente localizado puede deformar las piezas plásticas internas y los sellos de goma.
Un último consejo de eficiencia
Cuando hayas terminado, enchufa la nevera vacía y pon el termostato a una potencia alta. Espera unos 30-60 minutos hasta que el interior esté frío y, entonces, vuelve a colocar los alimentos. Una vez cargada, ajusta el termostato a su temperatura normal de uso. ¡Tu factura de la luz te lo agradecerá!



