La caldera es uno de los equipos más sensibles y críticos del hogar. Su funcionamiento combina gas, agua, presión y combustión, por lo que un mantenimiento adecuado no solo garantiza confort, sino que actúa como una barrera esencial contra incendios, explosiones, fugas o intoxicaciones por monóxido de carbono (CO). Esta guía amplía los aspectos técnicos clave para que cualquier usuario pueda supervisar su caldera con criterio, detectar anomalías a tiempo y actuar bajo un enfoque de prevención activa. 1. El Ciclo de la Prevención: Mucho Más que una Revisión Visual La prevención no es un acto puntual: es un ciclo continuo que se intensifica antes del invierno y se mantiene…



